miércoles 19 de agosto de 2009

Historia.-



Perdido en perseidas.-

Todo era rojizo. Él estaba ahí, como esperando un milagro desde el éter, y no veía nada más que esa tenue luz sonrojada que lo impacientaba, pues con los ojos trataba de divisar, inocente, alguna supernova. Los pies firmes en ese elemento grisáceo que nunca supo bien qué era. Como un recluta posaba sus brazos tendidos a los lados, sólo que su cabeza estaba firme en la inmensidad celeste, ahora invadida por miles de almas ensangrentadas.

-¿Pasará?- Se preguntaba.

Un aire gélido atravesaba sus poros pero él lo disfrutaba. Sonreía ante los mimos de aquél viento rebelde que estremecía las gotas de sudor en una noche de estío. Sus manos estaban inquietas, pues sabían que aunque agoten intentos, nunca lograrían acariciar aquellos astros que se ocultaban tras esa cortina colorada. Sus cabellos bailaban al son de la brisa, creo que de algún tema de Pink Floyd hecho por Gilmour:
-Shine on You crazy Diamond- Él lo cantaba demasiado fuerte como incitando a las perseidas a comenzar su acto.
Aquél viento que despeinaba sus pensamientos se apiadó de él y en una razzia intempestiva, comenzó a aislar los copos de nieve gaseosos. Él sonrió más de la cuenta. Sabía que estaba más próximo al espectáculo. Entregó sus brazos a la noche. Se desnudó ante el poderío de tanta inmensidad. Sintió volar. Despegó. Ante él, la magia. La figura belicosa de esos astros descendentes que no cesan en su afán de llegar a tierra firme, que sin embargo pululan y perecen en su roce con la atmósfera. La oscuridad parecía iluminarse y su sonrisa comenzó a girar. 360º constantes de pura felicidad. Aquélla guitarra desmenuzaba los más impolutos acordes y él, a carcajadas, recibía el bombardeo. Luego, cesó el viento. Con él, la lluvia de astros. El cielo retomó su oscuro semblante y Él, con un gran suspiro tendido, reflexionó para sí mismo, como si le hablara al más allá:

-Si tan sólo hubieses estado aquí, junto a mí...-.

Dejó caer los brazos nuevamente a los lados, y su cabeza contra el esternón. Rendido, caminó hasta la puerta. Llevaba una lágrima fugándose de su ojo derecho.


GaelBorjesi®

1 misivas:

Ga dijo...

Quizás tendría que haber pedido un deseo.

(Come on you raver, you seer of visions,
Come on you painter, you piper, you prisoner, and shine)

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Enciéndeme con tu luz.-